lunes, 8 de marzo de 2021

 

    jorge garcía

Viaje interminable 06




Muchas partes mías se han desprendido de mí,

como hojas de un árbol

y también como desgarros de temporales,

lo que se ha aprehendido es la savia que permanece,

aunque algunas venas secándose por el influjo de los huesos

y las inseparables soledades que nos habitan,

pero es la savia que alimenta el camino de la férrea debilidad,

el todo que nos sostiene como homenaje al aire que nos respira

y nos guarece

quintín alonso méndez


lunes, 1 de marzo de 2021

 


Viaje interminable 05



Me piden los versos verterse en el papel,

en lava derramarse como vuelo

como olas en el poema  

como néctar    

como polen

como cuerpo del temblor en el acto de la desnudez.

Como roce de labios por la escritura,

como agua de lluvia, resbalan las palabras

por los surcos del deseo.

En carnosas flores se abren los versos

que en susurros de incendios me piden los lleve a ti,

y como testimonios de lo prohibido,

del anhelo,

despojados de inútiles ropajes,

de tiempos, de miedos,

los pose como pájaros de mar en tus manos,

hebras de nidos.

Sed de tus besos

 

 

quintín alonso méndez


lunes, 22 de febrero de 2021

 

    jorge garcía
Viaje interminable 04

    jorge garcía


De la aldea que siempre será aldea

quedan vestigios, muros de piedra, ruinas de casas y cuadras,

senderos del hinojo, de la higuera, de las pencas.

Quedan estos silencios bañados de brisa y salitre,

que como aprendices de besos se quedaron prendidos

de los esqueletos de las paredes, de las palmeras.

De la aldea que siempre será aldea

quedan los recuerdos como infancias en la niebla,

y queda el latido, la ensoñación de los besos que desean besarte


                        jorge garcía

quintín alonso méndez
                     

 


miércoles, 17 de febrero de 2021

 

Viaje interminable 03


Verte y mirarte es memoria de piel, de labios,

de miradas desguazándose por resbaladizos acantilados de agua,

débiles alas venciéndose, resistentes al desmayo.

Memoria de íntimas mariposas,

columpios de la tarde en revoloteos del roce en los arenales del vientre.

Memoria que se despierta al ver cómo caminas

o cómo sentada tus manos mueven el aire ocultando los grises,

cómo tus ojos se atreven y se desnudan en la mirada

que no dejaría de mirarte, instantes de magia que no saben escribirse.

Memoria de la existencia al sentir cómo tus palabras posándose

tejen océanos en llamas.

Verte y mirarte es memoria del latido, sublime regreso a lo inesperado

 

 

Escribirte con distancias conlleva lastres de barrancos y temporales,

memorias extraviadas, interminables desiertos, pero una astilla en el agua

como grieta que se abre al aire; entiendo entonces que escribirte es respirar,

y no hay distancias. Es nada más que estar contigo mientras te escribo

  


quintín alonso méndez


viernes, 12 de febrero de 2021

 

    May Naomi

Viaje interminable 02

    jorge garcía

¿Cómo hacer para que el verso te lleve la calidez del sol,

como granada lluvia de besos, de abejas libando en el polen de la arena,

esa sensación única de la placidez brillando como gotas de miel

en el dulce estremecido temblor?

Cómo hacer el profundo desvelo tome forma alada

para que el mirlo en los labios te cante el primer beso,

desperezando el ensoñado amanecer,

¿cómo hacer, cómo prenderle materia al incesante vuelo en lava,

al rumor de los carnales silencios que laten desnudos en la marea,

en la esfera transparente del insinuante aire azul acariciando la piel?

 

quintín alonso méndez



domingo, 7 de febrero de 2021

 

    jorge garcía

Viaje interminable 01



Para mi infancia era la calle de la Recova,

la húmeda musgosidad. El frío adherido a la piedra,

como el silencio a la soledad,

fantasmales mujeres con la vida arrebatada cubiertas de negro,

con el rosario en la mano a la misa del alba,

se reflejaba la tristeza del tiempo en las lisas paredes heladas

de las casas, los puestos de las flores eran las ternuras

y las inocencias amputadas, gris el amanecer, gris el sol,

gris y silencioso el miedo que usurpaba el aire, pero una esperanza oculta

palpitaba por todas partes, también era infancia de charcos y arados,

de dátiles y olas. Era la calle de la Recova, por donde los corazones se atrevían.

Hoy vaga errante por ella una infancia perdida, un amor eterno,

se palpa en la luz del aire que late, en las nuevas miradas antiguas que se encuentran,

 


quintín alonso méndez