miércoles, 14 de diciembre de 2016

La piel del verso

Cada vez que veo acercarse la belleza del amanecer
es dolor
porque la soledad se va por rumbos que navegaron
y que son ahora astillas dulces que hieren de naufragios
amanece así
alas impalpables que se despliegan
es un deshoje de grises azules azulándose
verdeándose
naranjas y violetas encarnándose
enrojeciendo
la luz es una flor de todas las flores
deshojándose en la piel del aire
libertario sedoso ajeno el aire
cae el polen en verdeados azules óleos sobre las aguas
menudas olas negras vertiéndose en la orilla
sus rumores con olor de ti entran en la casa
se tienden en la vieja sed del verso
es dolor
silencioso y lánguido dolor
cada vez que atardece
y el amanecer se hunde en la oscuridad de la noche
Quintín Alonso Méndez



viernes, 9 de diciembre de 2016



La memoria no necesita recordar
¿qué le ocurre entonces al verso que discurre por un recuerdo?
¿tan débil se siente la memoria cuando es una marea de olas negras?
¿tan débil como para desgajarse en interminables pérdidas?
¿es el verso recibido por la más lejana desmemoria
por esos abismos por los que deambula la tristeza?
¿tanto puede doler un silencio a la luz de una vela?
¿importa que sea un nueve de diciembre?

Los recuerdos no necesitan de la memoria

Quintín Alonso Méndez

jueves, 8 de diciembre de 2016

                 Fotografía: Jorge García del Pino
La piel del verso

Inventé el amor y lo invento
para darle sentido a lo que duele
en cada punzada del dolor lo invento
como la sed inventa el paisaje del agua
el verso la piel del aire
para que cuando el dolor no duela
entonces irme al bosque de las hadas
y saber entonces saberme y saberte
nada más verle el gesto de alas grises a esa mirada
al curvo artificio de las ramas
que camina con alas y mueve sus manos estremeciendo la yerba
del más verde tallo del aire
de la más tierna pero ahondada distancia
saberme entonces que el dolor vuelve
con la inédita insistencia del regreso
ese mismo dolor que no quiere irse aunque se fuera
la vida tiene grietas donde habitan los recuerdos
rozo la corteza de los árboles y le pongo ciudades a los olvidos
le fabrico una catedral de siglos
al más antiguo origen que escarba inclemente
pongo las flores de tus veredas
hablo con la misma paloma con la que hablaba de niño
entonces ya sabes lo que hago
lo sabes de antes del nunca innegociable
me alejo despacio
después de decirte que he venido y que has venido
a que te diga que te quiero
cuida de esas flores de ese musgo más íntimo
que en lo más abajo del árbol
en lo más abajo verdeando la humedad
te dicen que alguna vez yo quise estar
desperdigado por tus cielos
como el polen de las mariposas que se enamoran
y se quedan como piel
de la piel de las rosas
desvanecida carne de los silencios
quizás mañana nos encontremos en el mismo puente
con barandas de lo que no se recuerda
no te diré nada
tampoco buscaré el motivo de la muerte en tus ojos
pero los dos estaremos mirando cómo se aleja la tarde
buscando la noche que discurre por la atarjea de los adioses
a ambos lados del puente
la niebla nos espera
pero no te olvides no te olvides
de cuidar las flores de tus veredas
que erguidas vivan satisfechas
cuando estén muertas
tráelas al cementerio de mis palabras
en el lecho eterno del amor las espero


Quintín Alonso Méndez 



sábado, 3 de diciembre de 2016

La piel del verso

Ha cambiado el tiempo
se advierte la humedad en los huesos
el frío tienes gestos de cálidos temblores
porque el sueño se desvela
y enternece la mirada dulce
húmeda
es el asomo del dolor
el regreso de la oscuridad
en el vértigo del silencio
del oleaje
brilla tu nombre
me desgarra
es el tiempo de amarte

Quintín Alonso Méndez



miércoles, 23 de noviembre de 2016

La piel del verso

Es triste el verso que vaga por el sendero de grava
mira las lejanas mariposas
lejano el todo
lejano el paisaje que se abre fuera del verso
inaccesible la piel carnosa de la madera del árbol
camina descalzo con sandalias errantes
se tropieza en la hueca huella de la ausente piedra
cae en los silencios como caen los amores a los abismos
no vuela es llevado por los temporales del tiempo
triste el verso
que invisible se sienta en el banco inexistente
bajo la gruesa nube de la tarde gris
frente al banco donde tú te sientas a la espera del sol
mujer delicada bajo el paraguas
que llevas contigo la piel del verso
con sus heridas y sus llanuras verdes
triste el verso se levanta y se va por el camino de grava
sabe que atrás se deja la piel
mira las mariposas lejanas
lejano el todo
se libera
desaparece



sábado, 12 de noviembre de 2016



La piel del verso

Aunque todo está a oscuras
llevo tu luz aquí dentro
en lo más oscuro
adonde no llegan los vientos
ni el clamor más solitario del mundo
aunque todo está en el abandono
y no hay más que ruinas
persistes en tu deuda conmigo
y caminas a mi lado
aunque te hayas ido
aunque todo está a oscuras
y me tropiezo en cada esquina
con la realidad más fría y solitaria del mundo
me acompañan las hojas secas del otoño
tus pedacitos de alma que me dejaste en las manos
aunque estamos tan lejos de lo que somos
al otro lado del sendero del destino
brilla aquí en el rincón de los ciegos
la libélula que viene a contarme
cómo es la suavidad de la piel de la lluvia

entonces yo te veo
aunque todo está a oscuras  
Quintín Alonso Méndez