sábado, 12 de abril de 2014




12 de abril


Llueve boca abajo,
suspendida la tristeza
o es el gris de la tarde
retenido en las pestañas
del aire,
quietud inexistente
o cernícala la tarde
o la tristeza
o la dulce mirada
que gotea
gotas de lágrimas
boca abajo
lluvia mojada de tierra,
nada se mueve
nada
a no ser que la mirada
se adentre
tierna hoja de nostalgia
se adentre
y bese
la suave seda
de la carne
de esta vida
ingrávida





Quintín Alonso Méndez

miércoles, 9 de abril de 2014



No hay palabras

No hay palabras para el adiós, es decir, no hay palabras para la muerte. Las palabras son para adular las propias miserias. No hay más. Esa realidad de que uno habría querido vivir. Pero a la vida hay que saber merecerla o robarla. La única vez que pretendí robarla, lo hice a plena luz del día. El sol me vio. No hizo falta más que enviarme al lugar que me corresponde por méritos propios. A la oscuridad. Donde no se necesitan ataduras ni amenazas. de la oscuridad no se vuelve. La oscuridad misma es la fosa, sólo basta dejarse caer, cuando las fuerzas hayan desaparecido del todo. Pero las fuerzas son propiedad del día

(¿Te digo qué es la muerte?: vivir en la nada)



                                              Quintín Alonso Méndez

martes, 8 de abril de 2014





El paseo


Este paseo nuestro paseo
es un asomo de paseo
una nada de paseo
una sombra de paseo
un simulacro de paseo
no paseas conmigo
paseas con tus sombras
con las sombras de tus paseos
un pájaro no es más que un hilo
de saliva de tus labios
el después en la mente
más allá
adonde no llega el mar
el ahora en esa rama
del pájaro la hebra
que le ofreces con la brisa
este paseo fue inventado por la mentira
no era un paseo
ya vino escrito como un adiós


                                               Quintín Alonso Méndez 



sábado, 5 de abril de 2014



El encuentro


Cuando lo daba por olvidado
y también por perdido,
vino a verme,
viejo, cansado,
con arrugas metidas en la mirada,
tiras de piel seca donde tuvo cuerpo.
Viéndolo moverse,
arrastrando los pasos y los gestos,
debía convenir que la tristeza es un dolor
con síntomas de empeoramiento.
Bebimos té con leche en la terraza del amanecer,
masticamos hinojo con las encías sin dientes,
los pájaros hacían ramas por los zarzales,
tocamos lo que ya no está,
y sin nombrarlos,
asomaron aquellos besos.
Al irse, yéndose el día,
enfilando el estrecho sendero,
lentamente se volvió,
«te has encontrado demasiado tarde»,
me dijo, y lentamente
diluyéndose

desapareció por el sendero


                                                         Quintín Alonso Méndez

viernes, 4 de abril de 2014



El destino del sol


Este sol que me muerde en la tarde
con sus dientes de avispa,
¿a qué ha venido,
a mostrarme sus áureos poderes,
o ha venido, clandestino,
a traerme la herida de la sed?
Importa que ha venido,
es como regresar al calor de casa.
Sentado entre las ruinas
lo recibo
y sentados bajo el azul
hablamos del destino que se nos perdió



                                                       Quintín Alonso Méndez

martes, 1 de abril de 2014




Mañana es hoy


Hubo un tiempo en que era cotidiano
encontrarse con otras manos
por los caminos del aire
aunque fueran aves de paso con las que te encontrabas
saludos porque la lluvia o el sol o el viento
eran compañeros de viaje
a veces te detenías ante una ventana,
otras, las más corrientes,
te alejabas por la vereda que semejaba
una gran avenida sajando la yerba
te acompañaba a todas partes el silbido de la brisa,
eso me dicen, que hubo un tiempo de árboles frutales,
yo recuerdo estar sentado en una astilla del sol
viendo pasar a los que habitaban el tiempo,
hoy hay un tiempo que mañana sólo será más viejo tiempo  
pero cotidiano tiempo
incansable
a duras penas enterrando
quizás con lágrimas en la gratitud
pero enterrando
las astillas muertas del sol



                                                     Quintín Alonso Méndez