viernes, 30 de diciembre de 2016


La piel del verso

¿Por qué no me viene ese verso estratégico que quiero poner en tus bocas?
¿por qué no surgen las palabras que en lo más adentro me consumen
en la hoguera del deseo
y que entrelazadas en trenzas de algas ansío posar en tu sexo?
¿por qué se hacen invisibles inmateriales y no relucen y toman la forma de la seda
que rocen la desnudez rotunda de tu cuerpo y te seduzcan?
¿por qué no encuentro lo que los dioses llaman el néctar del destino
para con él untar cada palabra cada silencio que te envío?
Cada palabra con su silencio encadenado a la condena de la distancia
cada silencio con su palabra huérfana aislada rota hundida en la piel del verso

Muevo el árbol de los vientos
que caigan todas las frutas en tus labios voladores
Agito las sombras de la noche /que parpadeen sobre tus párpados
las gotas de luz que desprenden las estrellas
Sostengo en la mano la vestidura de una costa
con perfiles de nostalgias surcando las olas de tus trémulas caderas

¿por qué no me viene el verso /ese verso que ha de atarte a la eternidad del universo?

Quintín Alonso Méndez





miércoles, 28 de diciembre de 2016




Te espero

Quintín Alonso Méndez

La piel del verso



Siento que me acerco a la poesía
igual que un mirlo al presentimiento

la perpetuidad del inexistente pájaro blanco
en la nada de la página



Quintín Alonso Méndez



sábado, 24 de diciembre de 2016

La piel del verso

Escribo a estas horas en que la noche no me pertenece
no importa por dónde navegue mi mente
qué siente mi mano posada en donde la brisa más calla
tampoco importa la invasión de los recuerdos
invadiendo y conquistando la piel frágil
de un horizonte que se aleja
escribo a estas horas en que no pertenezco a la noche
a ningún presente
dejo que los silencios vuelen como libélulas
que la marea vaya midiendo el tiempo
le marqueca el agónico ritmo al rito del desguace
dejo que mis ojos ciegos naveguen sin memoria
pero mi mano posada en donde la brisa más calla
no deja de buscar tu mano más ausente


Quintín Alonso Méndez

viernes, 23 de diciembre de 2016

La piel del verso

Estás aquí entre los violines y los acordeones  que la marea
hace sonar con sus menudos gestos de menudas olas negras
entre las letras no escritas pero sangrantes y desangrándose
así siendo sin estar ¡ay! golondrinas o acaso libélulas al atardecer
como es destino que sea /¡y hay suspiros de flautas que desgarran la piel del agua!/
¡la gloriosa injusticia de lo justo! ¡el glorioso y justo grito injusto!
Esta noche he hecho prender el mundo ¡que arda y se consuma!
me desintegro desaparezco en cada amanecer
es este mismo instante
despeñado
instante
¡cuando tú despiertas y descorres las cortinas del hoy
para que el día te abrace!
en esos mismos momentos /como si fueran flores de tu pubis/
yo le rozo con mis más dulces deseos
el polen a los pétalos de la serenada
y te nombro en voz alta te nombro
mágica te reflejas en lo invisible
parece entonces que el cielo se abre
o se abre la tumba

Quintín Alonso Méndez

miércoles, 21 de diciembre de 2016

La piel del verso


Invierno
cuando el sol duerme
en lo más solemne de su recogimiento
débiles sus fuerzas que apenas traspasan
las altas y grises frondas de las brumas
y donde aquí abajo la humedad es del verde de las sombras/
los sueños tardarán en acostumbrarse al abrigo del frío
pero en alguna parte bailarán risas en la lumbre de una chimenea
invierno que viene por el camino solitario del otoño
y enfermizo en su euforia se adentrará en la espesura de la niebla
lobezno invierno
con ojos tiernos
/¿los ves nubladamente tristes?/
de animal a la intemperie
un instintivo gesto del agua en la ventisca /se hace nieve/
la mar de leva
tiempo de naufragios
una mujer sentada en el ancla del muelle/
mirando lo que no existe/ el hombre viejo la mira
desde más allá de los recuerdos
Quintín Alonso Méndez





domingo, 18 de diciembre de 2016

La piel del verso

Cruza la plaza el canto de un silencio
es más olvido que sombra el ramaje de los árboles
las palabras se esconden en el salitre de la brisa
vestida de algas que trae mar
lleva trenzas incendiarias que incendian la luz
flores azules en los ojos de la muchacha
un paisaje que se abre en alas de mariposa
cruza la plaza el canto de un silencio
y no se detiene
lleva rotas las palabras
vestida de harapos
lluvia que aparece de pronto
con el viento gris de las soledades
frío como el abandono
pensarte lleva racimos de niebla en las manos
que cuelgan vacías
las olas desgarran los débiles sueños
solitaria la plaza
por donde pasa el canto de un silencio
atravesando el viento y el aguacero
Quintín Alonso Méndez