El silencio te piensa 75
Es nacer, apenas pisar el suelo,
apenas rozar con los labios el sabor de la miel,
y ya el destino asoma irremediable
con sus garras siniestras. La muerte.
De orilla a orilla,
sueños y heridas se van desgranando
como frutos cayéndose de un árbol
que va perdiendo las hojas, secándose las ramas.
Frutal memoria que se desvanece en la nada,
como cenizas se deshace en la tierra,
se la lleva el aire.
Destino de la vida.
Buscarte, aún en las últimas fuerzas de los ánimos,
es no dejar que los sueños languidezcan,
respiren las heridas,
se habiten los sentidos.
Vuelen los pájaros
quintín alonso méndez



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