jueves, 29 de enero de 2026

 

El silencio te piensa 28



Te escribo en noche mágica que murmura marea reposada con música de frutales sabores marinos, como si la voz tuya estallara en la espuma abriéndose en flores de agua, púdica desnudez de la miel de las abejas, cubierta por arenosas sábanas de seda tejidas por las hebras de miel de las abejas que te envuelven, de sedoso salitre extendiéndose por la nocturna brisa apacible, tierna, melodiosa como baile de mariposas rozándote los ojos, la ola de tus labios. Te escribo por el impúdico egoísmo de sentirte a mi lado. Escribirte es estar contigo. Luego cerraré los ojos para querer soñarte y verte. Pero ahora estás aquí, y dejas que te escriba, que mire el suave y dulce mecerse de las olas, que me deje llevar por el vuelo de luciérnagas de los sueños, dejas que sea como si fuera mirarte. Te escribo soñándote. Luego cerraré los ojos para querer soñarte. Sorprendida y confusa, es dulce mi sonrisa mientras evoco tu sonrisa dulce. Mañana, como ritual mágico de cada día, bajaré a la costa, anhelando verte

 

Hola, te digo, le digo a este rumor dulce de ensalitrada marea que me acompaña hablándome de ti. La mano roza la escritura y es tu mano que roza mi mano. Las gaviotas de la noche son los besos que mecen las olas. No es tristeza lo que acude a mis ojos, es ternura infinita por sentirte a mi lado

 

Te escribo en noche de mágico oleaje, neblina del salitre envuelve el aire, como de nostalgias o de sueños opiáceos navegando por espesura mágica de bosques marinos, que en susurros de olas quebrándose, astillas de espumas desprendidas del agua, como si de besos gimientes buscándote, me habla de ti

 

quintín alonso méndez

 


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