Miro cómo menudas olas resbalan por la arena
y son mis manos resbalando por tus caderas desnudas.
Miro cómo la luz se posa en el musgo de las rocas negras
y son mis labios bebiendo tu néctar
y resbalándose por las grutas de tus hogueras.
Miro este silencio lleno de rumores,
son tus pájaros multicolores,
y me abundo en el contemplar la brisa de tus flores.
Miro en la noche los roces de tus lunas
acariciando la piel de los sentidos
y en rumor de olas se esparce el polen
del deseo que te desnuda
No te pido que vengas (¿o eso te pido?).
Solo me pido que te quedes en mis silencios tullidos,
plagados de encendidos, palpitantes latidos




















