Soy tristeza
y soy el dios que te ama y te hace eterna,
con versos de agua de mar
hechos con las hebras de los océanos que tus ojos desprenden
como flechas azules de un amanecer.
¡Ah, seda del sueño más cierto, del impudor más íntimo!
Las espinas de las rosas vienen de tus miradas abiertas al
sueño,
muerden como besos de fuego, como alas de pájaro solitario.
Soy tristeza. Despojado de la materia del alma,
la que arropa, seduce y lleva al éxtasis,
esa tristeza errante, enamorada,
a tientas creando tu eternidad
Saber de ti es sentir el latido de la vida en la brisa,
dulce sabor del salitre diciendo tu nombre,
magia de las emociones,
en trémula luz
resplandeciente
de los días y las noches,
nombrándote,
sabiéndote




















