En esta intimidad de versos íntimos,
en complicidad de los sentidos
como si encuentros de amantes furtivos,
las palabras,
carnal materia de mi deseo más impuro,
se enredan en tus ojos de mar,
en tus labios de dulces frutas,
mientras soñándote desnuda
las lees y las rozas
con la mirada húmeda,
con la desnudez de los dedos.
¡Ah, desnudas, estremecidas palabras,
carne de mis carnes,
deseando impuras entreverarse en tus carnes!
Sacudo las ramas de la oscuridad
y me cubren cenizas de hojas secas




















