Ya sabes que el amor ya no pasa por aquí,
se pasea por donde los árboles con pájaros,
por donde las flores de tus ojos.
Sigue en la brisa las huellas de tus pies desnudos,
el sabor opiáceo de la miel de tus labios.
¿Qué hago para que la tristeza no me derrumbe
y las alas de los sueños no se me vuelen?
Dejo que la mirada se me vaya por las rendijas de luz del
pensarte,
por los pliegues azules del océano:
es mirar las olas de tu piel ondeándose, como si tu mirada me
mirara,
es negarme al olvido de la existencia, de que estoy lejos
de por donde el amor se pasea del brazo contigo
se aleja la nave, hebras rotas del sueño




















