Hay algo que iba a decirte y que la memoria del paso de los días
esconde,
o eso pretende, cobarde, ilusa, sepultarlo,
como si el pecado del desearte no fuese virtud,
deslumbramiento.
Algo, un todo mágico,
que llevo adherido a mí como otra piel desde la primera
mirada.
Pero la muerte es brisa que se detiene,
sonrisa que se apaga.
En el verso te lo escribo, al descubierto lo eternizo como
memoria inmortal,
aquí, donde el sueño no dejará de latir silencios en este
silencio invisible.
Gracias, Vida, mujer, por asomarte a mi oscuridad y mostrarme
tu luz.
Sabes lo que iba a decirte, dentro de tus ojos,
de tu esencia, de tu boca, de tus aguas de mar
Los vuelos de pájaros son alambres donde se sostiene el aire,
el volátil sueño de soñarte,
donde tu desnudez hembra me hunde en versos libres de
esclavitud.
Libre esclavo del deseo que me inunda y me da el aire que me
respira
y me sostiene en la vida




















