viernes, 13 de marzo de 2026

El silencio te piensa 38



Este cuerpo mío se está cansando de mí,

de mis delirios vanos, de mis días arañando vacíos.

La luz eterna del salitre en la arena

yace enredada en caracolas de algas,

roe en los huesos de los besos que naufragaron,

en los labios que no llegaron a puerto,

mar de las honduras.

Solo la tristeza sabe del canto abandonado

en la orilla de los sueños,

varados entre las rocas.

Solo tu cuerpo inalcanzado sabe de mi sed muerta

perdida en la nada,

hundida en las profundidades

del océano de los huesos astillados

por las mareas del tiempo

 

Como insiste el invierno con sus fríos que muerden,

insiste el poema en hogueras de recorrerte,

de ser materia en la intimidad de tu cuerpo

quintín alonso méndez



domingo, 8 de marzo de 2026

 

El silencio te piensa 37



Estás aquí,

en distancias que son hebras de miel,

envuelta en neblina sedosa

de seda desprendida de tu piel.

Puente resbaladizo por el que resbala

mi fiebre de tu néctar.

Estás, desde tus distancias de otras esferas,

sabes que estás,

en la mórbida desnudez del verso,

y estoy en la sed de tus olas, de tus dunas,

de tus rosas. Sed del deseo.

En la oscuridad, en el estallido del alba,

sabes que estás, desnuda con mi desnudez,

aunque nunca estés

 

Me pertenece el deseo de tus besos

y me pertenece la tristeza de no besarlos


quintín alonso méndez

miércoles, 4 de marzo de 2026

 

El silencio te piensa 36



Te escribí desde días grises

pintados de niebla,

desde tardes soleadas

manchadas de sol,

te escribí desde noches

llenas de silencios y rumores,

con oleajes de sueños

atados a las sombras,

con la timidez descalza.

Te escribo en vientos cortos

de afilados fierros

de febrero yéndose,

al descubierto,

como si en gritos llamándote

al ritual del verso

quintín alonso méndez



 





sábado, 28 de febrero de 2026

 

El silencio te piensa 35



Sorprendido de que la belleza de la materia sea tan real,

tan cercana cuando mis ojos te miran

como si roces desnudos de las miradas,

tan viva, exuberante y lujuriosa.

Palpitante como fruta del paraíso en la boca.

Tan de plenitud el éxtasis de querer sentir tus latidos,

de querer morder en el húmedo temblor de tu voz rota.

Escribo en la mañana fría con temblores de la fiebre,

débil te pienso,

queriendo la luz luminosa que me salve y me lleve

adonde le esencia del verte

quintín alonso méndez

 


martes, 24 de febrero de 2026

 

El silencio te piensa 34



Mis diálogos contigo sin ti,

a la lumbre del imaginarte

en las hogueras de la escritura,

expanden violetas de atardeceres encendidos,

amapolas enfebrecidas

por la carnalidad de la luz.

Brilla tu cuerpo desnudo como luna pecadora,

brilla en las palabras como espuma de las olas

en las rocas nocturnas,

brillo del musgo más íntimo

que me seduce y estremece

llevándome a mundos profundos que desconozco


quintín alonso méndez





viernes, 20 de febrero de 2026

 

El silencio te piensa 33



En la desnudez de las manos vacías

llevo versos vestidos de aleteos,

pero desnudos en la honestidad

de querer ser tuyos,

que los tengas contigo,

ocultos, silenciosos,

pero rumorosos como besos.

Desvergonzados, lascivos,

dulces y temblorosos,

como quieren ser mis sentidos

con tus sentidos

 

Mis diálogos contigo sin ti

en la hoguera de la escritura


quintín alonso méndez

lunes, 16 de febrero de 2026

El silencio te piensa 32



Fue un principio de asomarme a la calle, a verte caminar, de mirarte mientras altiva, ondulándote en gráciles olas desnudas, arropabas tus sueños, que iban abriéndose en primaveras, en frutales esplendorosas flores del deseo. Fue un principio de sentarme a esperarte, a que surgieras de la nada que me envuelve, con tus ojos de mar, llenándome de olas y de brisas desnudas, acariciantes como temblores carnales. Luego fue detenerme y extasiarme y perderme con la mirada por tus bosques exuberantes y resbaladizos arenales, insinuantes y llamadores como pecados. Ahora, en un todo, eres la impúdica amante de mis versos, que a diario te desnudan y te recorren, demorándose en cada flor de tus latidos, en cada pétalo de tus carnes, en cada uva de tus labios

 

quintín alonso méndez