En la desvanecida luz del día,
como enredadera de salitre y arena,
el rumor del mar se enreda
en el lienzo pálidamente azul del aire.
Dibuja la soñada desnudez de tu nombre,
vestida de algas y corales,
de húmeda niebla de resbaladiza seda.
Desde las oscuras soledades que me envuelven,
profundas como océano, enredadera del sueño,
miro el embrujo que te dibuja. Me deslumbras
Miro el resbalarse
de las olas sobre el mar.
Te miro




















