Escribo en la memoria de lo sentido y no vivido, de lo
mágicamente vivido en las enredaderas de los sueños. En la plenitud de los
sentidos abriéndose al deseo de vivirte donde la materia es viva carnalidad.
Escribo en la memoria de mi querer ser habitado por tu
esencia y habitarte con mis soledades, enamoradas de mi saberte, envolviéndome
con tu mar de pétalos y amapolas, de olas y miradas, profundas y húmedas, como soñando
tus besos.
Escribo en la memoria lo que deseo vivir y así en la
escritura estás conmigo hasta que el olvido me lleve. Escritura que me dice que
sentirte aquí, entre los zarzales y los rosales de las palabras, es vivirte con
la plenitud del deseo




















