Va abriéndose el día y de mis labios tu nombre brota
amaneciendo luz.
Manía en la que diariamente me apoyo para ponerme en pie
y empezar a moverme, aunque la quietud, como la orilla a la
ola,
me retenga y me encadene.
Las heridas son alas rotas de pájaros que quisieron volar.
Era el cuerpo espíritu volador, ahora es cárcel
desde donde mis versos vuelan a buscarte.
Fue mi primer verso, busco la miel de tus abejas.
Será mi último verso, besando el sueño. Hola




















