Como insiste el invierno con sus fríos que muerden,
insiste el poema en hogueras del recorrerte,
de ser materia en la intimidad de tu cuerpo.
Me insiste la fiebre en pedirme que te encuentre,
de desnudarme en mi desnudarte ardiente.
Me insiste en que ignore el cautivo mundo real,
enjaulado y preso en sus miedos,
y me atreva a lo frutal incierto.
Insisto ciego y sediento de mirarte y beberte.
Como insiste el invierno con sus fríos que muerden,
así quiero en tu desnudez arderme,
lujuriosamente




















